
Hoy te proponemos una reflexión sobre:
Aserrando una rama
"Nasrudín subió a un árbol para aserrar una rama. Alguien que pasaba al ver cómo lo estaba haciendo le avisó: ¡Cuidado! Está mal sentado, en la punta de la rama... Se irá abajo con ella cuando la corte.
¿Piensa que soy un necio que deba creerlo? ¿O es usted un vidente que pueda predecir futururo?, preguntó Nasrudín.
Sin embargo, poco después como siguiera aserrando, la rama cedió y Nasrudín terminó en el suelo. Entonces corrió tras el otro hombre hasta alcanzarlo: ¡Su predicción se ha cumplido! Ahora dígame: ¿Cómo moriré?
Por más que el hombre insistió, no pudo disuadir a Nasrudín de que no era un vidente. Por fin, ya exaxperado le gritó: ¡Por mí podrías morirte ahora mismo!
Apenas oyó estas palabras, Nasrudín cayó al suelo y se quedó inmovil. Cuando lo encontraron sus vecinos lo depositaron en un féretro. Mientras marchaban hacia el cementerio, empezaron a discutir acerca de cuál era el camino más corto. Nasrudín perdió la paciencia y, asomando su cabeza fuera del ataúd, dijo: Cuando estaba vivo solía tomar por la izquierda; es el camino más rápido."
(Relato de la tradición espiritual sufí, publicado en la recopilación de Idries Shah: "Las ocurrencias del increible Mulá Nasrudín", Edit. Paidós)
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Comentarios recibidos
- Antonio P.:
Este relato me ha hecho reflexionar sobre la forma en que utilizamos nuestra mente para interpretar la realidad. Creo que no somos dueños de nuestros pensamientos porque aún no hemos aprendido a aunar los dos hemisferios cerebrales. Y nuestra mente es una máquina que responden de forma refleja según nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestras emociones, en fin. Pero lo malo es que nos creemos totalmente conscientes de la realidad siendo que al deformar la información que recibimos a través de las sensaciones sólo vemos la distorsión que hemos sido capaces de visualizar. Y con nuestras respuestas contribuimos a la confusión general. Es como si hubieramos recibido un regalo siendo niños y aún no sabemos su funcionamiento pero nos gusta jugar con tal objeto a nuestra manera limitada.
- Several:
Es dificil encontrar el equilibrio entre ser inocente o desconfiado. Respecto a los propios pensamientos, y respecto al poder de los demás. O te vuelves paranoico fácilmente. Lo más terrible es volverte paranoico respecto de ti mismo pues entonces te calzas la duda y no te atreves a dar un paso, paralizado ante el temor de no encontrar suelo bajo tus pies por la posibilidad de que Nada sea cierto. Curiosa paradoja la de la vida cuando estás despierto. Dormido y soñando es mucho más fácil.
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