- Se cuenta que el eminente director de orquesta Sir Thomas Beecham, después de un ensayo con la sección de contrabajos les comentó:
-¡La última vez que oí un ruido semejante, fue cuando mi esposa decidió cambiar los muebles de lugar!
- También se dice del mismo director, Sir Thomas Beecham, que un día de ensayo en el que el contrabajo no estaba muy inspirado, se dirigió a él en estos términos: -Usted tiene entre sus piernas un objeto maravilloso que podía dar placer a mucha gente. sin embargo, se empeña sólo en rascarlo.
- Una señora de Chicago le preguntó a Fritz Kreisler cuánto cobraría por ir a tocar a su casa en una fiesta privada que iba a organizarse en fecha próxima. -Cinco mil dólares -Pero sepa usted que no puede alternar con los invitados -En ese caso, señora, sólo serán tres mil.
- El reconocido músico de tangos, Chupita Stamponi, había recibido la recomendación de un joven violinista para su orquesta. El día de la prueba, la persona que había hecho la recomendación, un verdadero pelmazo, no hacía más que alabar exageradamente al muchacho, que tocaba lo mejor que podía. - ¡Y además estudia muchísimo! afirmó varias veces el recomendador. A lo que Chupita replicó:
- ¿Pero qué es lo que estudia? ¿Farmacia?
- Toscanini se desesperaba tratando de hacer comprender a una joven soprano, con grandes pechos, el significado de una frase musical. Finalmente cuentan que se acercó a ella, le tocó un pecho y exclamó: ¡Si todo esto fuera cerebro! También de Toscanini se cuenta que en un borrascoso ensayo, les dijo a sus músicos: ¡Después de morir, me reencarnaré en el portero de un burdel y no dejaré entrar a ninguno de ustedes!
- Kempe, Kubelik y Sawalish eran, además de excelentes directores, grandes pianistas. En una ocasión decidieron tocar juntos el Concierto de Mozart para tres pianos. Desde el primer momento tuvieron muchas dificultades para ponerse de acuerdo en la forma de interpretar el concierto. Las discusiones iban a peor, hasta que el concertino, harto, se pone de pie y grita: ¡Aquí lo que hace falta es un director!
- Anibal Troilo, famoso bandoneonista de tangos) tenía un pianista que se desconcentraba con facilidad. Hasta tal punto que un día, Troilo le dijo: -Por favor, ¡el tiempo! y el pianista le contesto muy serio: ¡Creo que está por llover, maestro! También se cuenta que cuando Verdi fue preguntado por un periodista sobre si tenía, como Wagner, una teoría sobre el teatro, Verdi respondió: Sí, ¡el teatro tiene que estar lleno!
- Cuando el prestigioso guitarrista argentino Atahualpa Yupanqui cumplió 70 años, invitó a su madre que por aquel entonces contaba 90, a festejar su cumpleaños en Córdoba, Argentina. Ésta, después de pasar unos días con su hijo y antes de despedirse, le dijo mientras apoyaba su mano en el hombro de Atahualpa: -Hijo, siempre has hecho lo que has querido, ya es hora de que dejes la guitarrita y te busques un trabajo decente.
- A la salida de un concierto en Nueva York, una joven pareja se acercó a Jascha Heifetz y le dijo: -Esta noche ofrecemos una gran cena en nuestra casa ¿Por qué no viene usted y trae su violín? -Lo siento mi violín no come.
- El hijo del alcalde de una ciudad brasileña tenía pretensiones de tenor de ópera y consiguió dar un recital acompañado por la orquesta de cámara local. En medio de su actuación, aparece un murciélago volando sobre el escenario.
El cantante, envalentonado, mira al director de su orquesta y le exclama: -¡El murciélago o yo! (O morcego o éu) A lo que todo el público exclama en coro: ¡O morcego, o morcego, o morcego!
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