¡Adelante y adentro!
En el matraz del ser humano se destilan sustancias sorprendentes, y aún no hemos descubierto cual es la piedra filosofal y el ajuste de las proporciones capaz de trasmutar la plomífera cotidianiedad en aúreo instante. Nos mueve, eso sí, la insatisfacción, que quizás sea la esperanza cuando se enfada por nuestra desidia. Así que si llega el desasosiego, pasito para adelante y ¡adentro!
¡Aun la vida tiene mucha enjundia, tan truhana ella!