En la caída
El problema surge cuando sin previo aviso la vida nos empuja a un precipicio y nos vemos obligados a fabricarnos alas en la caída.
Entonces cobran importancia vital, las invisibles corrientes térmicas, las frondosas masas forestales, y las lianas de los sentimientos compartidos.
Pero sobre todo nos damos cuenta, mientras vamos cayendo en picado, que si no fuera por el vacio vertigo que estamos sintiendo, nunca hubieramos pensado en aprender a volar.