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¡Tómatelo con calma!:
Entre las manos rechonchas del bebé y los dedos descarnados del anciano, se extiende un puente en el tiempo, que recorren los anhelos.
Avanzamos tratando de llegar a "ser algo", siempre cabalgando sobre la ocupación incesante, hasta que a cierta altura del camino, el denostado "dolce farniente" comienza a tener una lectura positiva.
¿Por qué no tumbarnos sobre la hierba de un prado, y seguir el curso de las nubes?
... Se trata de hacer una pausa en la ajetreada administración del tiempo y el espacio, sin otro propósito que el de ser...
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