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Después de una decepción:
Alucinados por el resplandor de algunos momentos, nos creemos conocedores del buen acorde de colores de la vida.
Hasta que despertamos del perverso sueño de la ilusión y comprendemos que aún ejerciendo de pintores del instante presente, nos resulta muy difícil encontrar en nuestra paleta, la gradación de luz de la ambigua realidad.
A pesar de todo, ha valido la pena conocerte.
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