¡Abramos los ojos!
El reto de adquirir conocimiento y transformarlo en comprensión, a menudo es una actividad arriesgada y siempre esforzada. A veces, el temor a fracasar y a sufrir algunos descalabros nos mantiene inmovilizados, incapaces de involucrarnos profundamente en el curso de los aconteceres.
Vale la pena recordar entonces, que este camino de aprendizaje, con sus incógnitas, aciertos y errores, es una parte más del difícil y apasionante oficio de vivir.
Abramos los ojos, y pongamos atención porque el libro de la vida guarda toda la sabiduria que necesitamos aunque su lenguaje en algunas líneas resulte indescifrable.