Pasado el invierno de las penas

De nuevo me sorprendo con el crescendo imparable de la primavera enamorada por mis venas.

Y me riño por no haber sabido ver lo que se escondía bajo las cortezas en medio del invierno de algunas penas.

Tenía que haber sabido descubrir los signos precursores de tan abundante preparación de porvenir. He de aprender más sobre la naturaleza, que nos guarda el obsequio de la esperanza, de todo lo que duerme bajo ella.

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