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¡Juguemos!
Al igual que las personas que se dedican a las apuestas callejeras, me gusta sentarme, de vez en cuando, en una esquina de la vida, y con mi relativa capacidad de tahur, ir cambiando de lugar las cartas de la realidad, para elegir con la mente, aquella en que considero está mi corazón. ¿Quieres apostar conmigo?
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