Reverencia de palabras

El saludo como manifestación profundamente humana, hunde sus raíces en el tiempo. Acompañado de la caricia de una sonrisa, abre la compuerta del caudal expresivo, dando paso a la cordialidad, la complicidad, y la amistad.

Por eso hoy quiero enviarte una reverencia de palabras. Un apretón de pensamientos, una palmadita de ánimos que te hagan sentir afecto y atención.

¡Gracias por todo lo que me entregas con tu amistad!

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