Para templar los ánimos:

En unas ocasiones nos anclamos en un punto de la vida como si el concepto de velocidad hubiera desaparecido de nuestro diccionario personal. Otras veces, en cambio, tenemos la sensación de tal ritmo que sólo logramos ir resbalando por encima de cosas y personas.
Luego de estos vaivenes, concluimos que es importante calzarse el animo de serenidad, que conjuga velocidad y placer, y nos ayuda a no perder el equilibrio en este ritmo cambiante del acontecer.

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