Me gusta trabajar a tu lado
Dicen los maestros albañiles que a pesar de lo que nos pueda parecer a los neofitos, para levantar una pared imperecedera a los achaques de los tiempos hay que lograr una delicada precision a la hora de combinar los diferentes elementos de la masa.
Algo similar ocurre con los seres humanos en nuestra faceta de constructores del edificio de la vida en la que no hay que menguar gastos en el cemento del deseo ni temer rebajar la excesiva solidez con el agua de los sueños.
¡Me gusta trabajar a tu lado!